
Why we need audiophiles
Estas últimas semanas me emocioné por comprar cierto reproductor MP3 para reemplazar uno que me robaron de mi carro hace algunos meses, junto con mi estéreo y algunos otros diversos accesorios (una sudadera verde que de verdad me gustaba mucho y una navaja multiusos que por fin me había animado a comprar).
Cuando pensé en la compra del reproductor me acordé de los audífonos y fue solamente como la unión de muchos eventos.
Llevo muchos años asombrado por el sonido que producen audífonos o equipos de sonido de calidad. Existen varias marcas muy conocidas asociadas con sonido de calidad, pero el uso de buenos artículos de audio no está muy extendido. Yo en lo personal no conozco mucho, pero encontrarme con algunos me ha puesto a investigar y a interesarme cuando me muestran uno más.
Ésta página me salió, como todas las demás en StumbleUpon, y me llamó mucho la atención porque trata de explicar la experiencia que muy poca gente tiene la oportunidad o el interes se sentir, la cual es exponerse a un equipo de sonido de 350 000 dólares. Creo de verdad, desde el fondo de mi corazón, que no existen cosas tan caras porque sean un lujo para mostrar, sino porque son para disfrutar, y algo común, que cueste esa cantidad, debe hacer algo más.
Eso es lo que trato de explicar cuando decido comprarme unos audífonos un poco más caros que los que venden en Walmart, Kmart, Target o Soriana o Comer. Es la búsqueda de un pequeño placer que está por arriba de escuchar música que considero buena, es escuchar esa música con fidelidad a la grabación original. Es la diferencia entre ver un Blu-ray en una pantalla de 720p a una de 1080p, o la diferencia entre tomar la cerveza barata o la cerveza cara, una Epiphone a una Classic Stratocaster, un ZBT a un A Custom, una point n shoot a una SLR, Bonafont a Fiji, el spaghetti bolognesa sin a con queso crema, Google search en español a Google search en inglés. It’s all more pleasurable, and it’s worth it.